viernes, mayo 11, 2007

parte

Querido Walter,

no entiendo muy bien los motivos, pero a veces, en la mitad del día, se me hace un nudo en el pecho y me entran unas profundas ganas de llorar. No creo que sea de tristeza porque me siento muy estimulado por la ciudad y felíz con todo lo que está pasando a mi alrededor; pienso más bien que tiene que ver con la asimilación de que mi vida está teniendo un punto de inflexión, y que las decisiones que tome en este momento van a condicionar en gran medida los próximos años. La melancolía que siento tiene que ver con que sólo han pasado tres semanas y ya me siento parte de todo esto.

Nueva York me resulta cómoda. Es impersonal y agotadora pero es como si fuera el momento propicio para estar aquí. Y no lo digo sólo por mí; en esta época del año todo vuelve a nacer y uno cree que nunca antes se ha sentido así. Y los parques se llenan de gente, y hay música por todas partes, y se respira alegría en el ambiente.

Podría entrar en los detalles de mis clases de canto, de la gente que he conocido, los entrenamientos de Claqué, los paseos por Central Park y las discusiones con los Walters, pero como hechos aislados no tienen tanta importancia; son valiosos en tanto en cuanto hacen parte de estar aquí.

Saludos

Etiquetas:

3 Comments:

Anonymous Anónimo said...

qué bien!! otra vez caminando por este lugar. Me alegro.

12/5/07 11:08  
Blogger uno said...

Que alegría que se sigan acordando de uno los sábados por la mañana. Sobra decirte que a estas alturas eres un Walter más. Un besazo.

13/5/07 03:31  
Anonymous Anónimo said...

they don't call it the 'city that never sleeps' for nothing. disfruta del ajetreo y la locura que luego vendrá la calma y podrás recordar esta época como una de intensidad.

16/5/07 19:31  

Publicar un comentario

<< Home